martes, 23 de junio de 2009




WILLKA KUTI EL RETORNO DEL NUEVO TIEMPO
Actualmente uno de los calendarios ancestrales que ha sido oficialmente aceptado desde el año 1992 para esta región (Ecuador, Perú, Bolivia, Norte Chileno y Norte Argentino), es el Calendario Quechua, según el cual estaríamos en el año 5517, el mismo que corresponde a la medida y conteo del mundo quechua, y ha sido aceptado para fines de poder unificarnos y empezar a dialogar, usando un mismo lenguaje.

Esta cifra desde ya nos da la pauta de que existe una historia de más del doble de lo que considera Occidente (que sólo contempla alrededor de 2600 años; 2009 años más seis siglos antes de Cristo). Y de hecho según estudios e investigaciones de científicos entendidos en la materia, se puede llegar fácilmente a comprobar incluso hasta 6000 años de historia.

Sin embargo, recordemos que el mundo andino abarca etapas que son anteriores al mundo quechua; si hablamos de los “Urus” por ejemplo, es posible remontarnos a los inicios de la historia de Los Andes. Tan sólo si intentamos retroceder a lo que fue Tiwanaku, vamos a encontrar que definitivamente el mundo aymara es más antiguo.

Y un calendario aún más ancestral fue recuperado de la Provincia Pacajes, y que por cierto, donde han dado mayor atención y ayuda para recuperarlo es en el Norte Chileno. Cabe destacar también que, antiguamente Pacajes abarcaba parte de las costas de Perú y Chile, además de una parte muy extensa de Bolivia. “Pacajes”, viene de los términos aymaras Paca – Jaques, que significan “hombres álados”, y por lo tanto “hombres que traen la luz” “Guerreros de Luz. Pacajes conservó, mucho más que otras regiones, mucho de la cultura andina. Una de las cosas que se mantuvo fue su calendario que ya superó los 40000 años de historia.

Lo escalonado es un arquetipo que aparece en la arquitectura de Tiwanaku y en general en las pirámides que se han encontrado en América. Como podemos observar, una luna consta de 20000 años y está compuesta de cinco soles, teniendo cada sol una duración de 4000 años. De tal forma que nos encontraríamos en el primer sol de la tercera luna.

Dentro de este primer de la tercera luna, nos encontraríamos en el primer fragmento de 500 años que se inició el año 1992. El año 1992, terminó un ciclo para Los Andes; una etapa fatal. Un proceso de descenso que duró 2000 años y que hasta ese año tocó fondo. A partir de entonces, comenzamos un nuevo tiempo, un nuevo sol, por lo tanto, una nueva expresión. Estos nuevos 2000 años que estamos comenzando a recorrer, tienen un común denominador, un virus que se ha activado, el virus de la COMUNIDAD; éste es el nuevo lenguaje de este tiempo, todos van a comenzar, en realidad ya han comenzado a hablar de “comunidad”. Entendiéndose el término “virus” en su expresión cabal; sabemos que no sólo existen virus destructivos, muchos otros sirven como “antivirus” que van a equilibrar ciertos efectos o procesos. Así que “COMUNIDAD” es el antivirus que el proceso anterior necesitaba para comenzar a cambiar su expresión, una expresión que ha estado fuertemente marcada por el “individualismo”. Si nos remontamos en la historia, para lo cual vamos a apoyarnos del siguiente gráfico, veremos que después de alcanzar su expresión más alta la historia de los pueblos el año – 8, coincidiendo con el último proceso de desarrollo de Tiwanaku, se da fin a una etapa para ingresar en un franco descenso; el Consejo de Tiwanaku se retira a las montañas.

A partir del año –8 , se activa ese virus de “individualismo”; por lo que los seres humanos van cambiando su forma de sentir y por tanto su forma de vida. Los seres humanos se van separando y fortaleciendo en sí mismos. Conforme el proceso va avanzando (en este caso en descenso), esta expresión se va fortaleciendo también y alcanzando expresiones cada vez más fuertes.

El año 492 empiezan las guerras intestinas de los señoríos aymaras, conforme a la implementación que los lleva a disgregarse y comenzar a disputarse espacios de poder. Cerca de haber cumplido 500 años más desde el 492, fueron enviados a todo el reino los 4 hermanos Ayar con sus respectivas parejas, a fin de poder reestablecer el orden. Una de esas parejas era la de Manco Capaj y Mama Ojllu, de entre 14 y 16 años de edad.

Desde el año 992 se desarrolla el Tahuantinsuyo hasta alcanzar su máximo esplendor 500 años después. Nos referimos a 1492, año en que llegan los españoles y a partir del cual se ingresa al proceso más duro de descenso de la historia andina que se extiende hasta 1992. Desde 1992, los Consejos han estado peregrinando para recuperarse. Y esto ha ocurrido en tres puntos específicos de América. En un templo de Norteamérica, llamado Aztlan, en Centroamérica convergieron en Teotihuacan y en Sudamérica en Tiwanaku. En estos tres puntos y además un punto central en el Océano Pacífico, en 1992 se realizaron ceremonias para recibir este Nuevo Sol.

Este nuevo “virus” activado el año 1992, hace que la humanidad retome nuevamente el lenguaje de COMUNIDAD. Desde ese año si nos ponemos a analizar, surge una tendencia más fuerte que nunca de los países de querer encontrar denominadores comunes para poder unificarse. El ejemplo lo dio la Comunidad Económica Europea. No se trata únicamente de tener una moneda en común, sino de un arquetipo, el simbolismo de un nuevo lenguaje. De igual forma el MERCOSUR, la UNASUR la globalización, aunque no estén libres del todo de arquetipos de individualismo, responden a una intención de querer unificar algo. Una de las cosas que se pudieron ver por ejemplo, en las jornadas de Octubre de 2003, en nuestro país, es que los líderes políticos y sindicales, fueron rebasados por “las masas”, Es algo que ni ellos mismos están comprendiendo; este proceso de expresión del virus de “comunidad”, de colectividad, que supera al hecho de esperar a que “alguien” realice una convocatoria al pueblo, pues éste se convoca a sí mismo de forma espontánea. Mientras los dirigentes están planificando, el pueblo ya está en las calles. Los líderes resultan “corriendo detrás del pueblo para la foto”. Y es que ya no hay lugar para los “individuos” en este nuevo tiempo, la importancia que tenía la categoría de “líder” se está diluyendo cada vez un poco más. El lenguaje ahora es el “Consejo”, la “comunidad”, el “consenso”.

Bolivia y el mundo entero se encuentran en una transición muy importante, en la que se les está dando la oportunidad de comenzar a tener consenso. Principalmente para nuestro país, es imperativo apuntar hacia la formación de Consejos, hacia una unificación de todas las comunidades, de expresiones étnicas, raciales, departamentales. Necesitamos estar lúcidos y entender la ciclicidad de la historia, saber en qué momento un proceso asciende y otro desciende. Pero además de esta expresión material, para el mundo Andino existe una expresión espiritual, que se considera aún más importante. A diferencia de los historiadores y en general la cultura occidental, que sólo consideran los aspectos materiales, para el mundo Andino existe un mundo visible y otro invisible; materia y espíritu, que se manifiestan en todos los niveles de la vida; del ser humano, de los pueblos y del universo en su conjunto. Y también sabe que estos dos mundos o expresiones son inseparables. Mientras hay un ascenso material, hay un descenso espiritual y mientras hay un descenso material, hay un ascenso espiritual. Este es un proceso que está perfectamente representado por la CHACANA (la cruz del sur, la cruz andina)

LO QUE TRAE CONSIGO ESTE NUEVO SOL

Los procesos iniciales de cada nuevo sol (de cada proceso de cuatro mil años), se dividen en dos etapas de nueve años, en total 18 años. Cabe destacar la importancia del número 9 para la cultura andina (incluidas todas las cifras que al sumarse sus dígitos el resultado sea 9) y en general para muchas culturas ancestrales como un arquetipo de medida del universo. Entonces la primera etapa de cada nuevo sol, constituye el proceso de destrucción del proceso anterior, y los segundos nueve años, constituyen el proceso de construcción de los nuevos tiempos.

El punto de inicio de este nuevo sol es el año 1992, ahora, si sumamos nueve años al año 1992, tenemos el año 2001 y sumando nueve más a éste, el año 2010. De 1992 a 2001, se da la época más crítica del proceso de cambio de la historia, y si revisamos qué ocurrió en la historia en esos años, vamos a encontrar cambios que la humanidad no se imaginó jamás; la caída del Muro de Berlín y la culminación de la Guerra Fría por ejemplo, desde ese año también dejaron de tener trascendencia las tendencias de izquierda o de derecha extremas, cambiaron aspectos filosóficos, políticos, cambios de valores, etc., y también ocurren cambios en la expresión de la tierra, la Pachamama; la ciclicidad del clima por ejemplo ya no es la misma, ya no tenemos estaciones tan marcadas; las olas de calor, en fin muchas cosas están cambiando. Fue la etapa de remoción de las viejas estructuras.

Desde el año 2001, han comenzado a estructurarse los principios de la nueva expresión de la tierra, de los seres humanos, de las estructuras político-sociales, incluso nuevas formas de vida; la vida está siendo cuestionada, fragmentada, manipulada, a partir de conocer más a fondo el código genético. Estamos en una etapa de consolidación de las nuevas estructuras a todo nivel.

Ahora, el calendario andino muestra dos años de diferencia entre las expresiones visible e invisible, ó de la expresión sutil a la expresión material. Dos años después de 1992, el año 1994, ocurre el eclipse de sol en el Salar de Uyuni. Sabemos que todo eclipse siempre lleva un mensaje para el lugar donde ocurre; si el sol o la luna cambian, cambia la humanidad también. Igualmente, sumando nueve años a 1994, tenemos el año 2003, y el 2012 después. Recordemos que el año 2003 (dos años después de 2001), en el mes de mayo, para ser exactos, ocurre un eclipse lunar en la Amazonía, como antípoda del solar. Nueve años después del 2001, es decir, el año 2010, para el mundo andino será el año del “AMUKI”, el año del silencio. Como expresión material del año 2010, el año 2012 se esperan cambios de vital importancia para nuestra región.

LA LLEGADA DEL “PACHAKUTI”.

Es importante saber que por mucho tiempo, la energía activa estuvo centrada y por lo tanto expresada, en el Tibet, y al otro lado como contraparte, haciendo equilibrio, estaba la energía pasiva, centrada en Los Andes. Estas fuerzas o energías que los científicos han denominado viento solar, llegan a la tierra y son captadas no directamente, sino por los polos; al llegar a la tierra esta energía se divide en lo que podríamos llamar energía positiva y energía negativa o energía activa y energía pasiva (chacha – warmi hombre mujer).

Desde 1950 cambia la polaridad y empieza un recorrido hacia la inversión de estas dos fuerzas; se da un desplazamiento por la parte norte y otro por la parte sur, para, a partir del año 2010 – según el mundo andino-, comenzar a convergir en el Lago Titikaka. Dos años después, el año 2012, se espera otro fenómeno astronómico lunar y/o solar, que va a unir la energía de Los Andes con la de la Amazonía, la del polo Sur y la del Polo Norte.
Este año (2012), representa la fecha dentro nuestra historia, que nos proyecta a la nueva etapa de la civilización Andina, y que coincide con la culminación del calendario que proyectó en su época la civilización Maya .El Calendario Maya termina el año 2012 y a partir de entonces ellos mismos remiten el proceso de este nuevo tiempo a Los Andes, donde se ha empezado un nuevo conteo desde 1992. Incluso muchas otras culturas ancestrales como de Norteamérica y de la China, tienen muchas expectativas de lo que va a ocurrir en Los Andes. Hay algunas que afirman en sus profecías, que las respuestas a este momento tan difícil al que la humanidad ha llegado, emergerán de “los guerreros del arco iris”, y los guerreros del arco iris son, pues, los guerreros de la Whipala, y por ende, quienes habitan esta región del planeta que tiene su epicentro en el Lago Titikaka.

Un lenguaje común más allá de los continentes, que contempla la observación y entendimiento del universo, por la sencilla razón de que, todo lo que ocurre en éste, ocurre también en las sociedades y en los seres humanos. Es tan importante recuperar la verdadera dimensión del tiempo, pues nos permite entender el nuevo tiempo que estamos viviendo, entender los cambios que estamos viviendo. Entender que la historia y la vida misma son cíclicas y muy dinámicas, pues están en permanente cambio, cambios que a veces al ser humano estático le infunden temor, pero que simplemente obedecen a un proceso natural del universo y que si somos capaces de unirnos a él, tenemos la certeza de que no hay nada que temer.

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